| Archivo | Indicadores | Lun 10 abr, 2006 - Dom 16 abr, 2006 | Escríbanos |
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La incipiente industria del bienestar Rebeca Hernández Mercadóloga Me contó un hombre de negocios que tenía tantas ideas en su mente que prefirió dejar su cama a las 3:00 a.m. y enviarle un correo a su socio; lo que no esperaba era que este le constestara inmediatamente. Hemos asumido una serie de costumbres o nuevos hábitos que en el pasado casi podrían llamarse síntomas de una enfermedad mental. Los jóvenes ejecutivos y empresarios, en esta etapa de su vida, deben ser productivos, efectivos y competitivos. Hace unas semanas, cuando llegué a mi cita con el ortopedista quien tiene alrededor de 38 años, le dije que se veía cansado. Eran las 6:00 p.m., había iniciado su día a las 8:00 a.m. y tenía pendiente la realización de dos cirugías, luego de que terminara conmigo. Lo primero que pensé fue que no deseaba ser ninguno de esos dos pacientes. El estilo de vida de algunas personas los ha llevado a hipotecar su salud, y se convierten en el objetivo de muchas enfermedades, todas iniciadas por un alto nivel de estrés. Hace varios años surgió en países como Estados Unidos y Japón la llamada "Industria del Bienestar". Todos queremos envejecer más lento, sentirnos llenos de vitalidad y vernos bien. Tuve la oportunidad de participar en dos charlas de empresas dedicadas a la promoción de la salud, y durante ambas experiencias no podía dejar de analizar e imaginar formas de mejorar el negocio. ¿Estaba ahí como una potencial consumidora o como una futura "distribuidora independiente"? No podía dejar de pensar como una mercadóloga. Los mismos ejecutivos y profesionales que habían sido protagonistas e incluso por qué no, propulsores del estilo de vida que provoca estrés, se convertirían en los mercadólogos de la salud. En Estados Unidos a esta generación de profesionales y ejecutivos se les llaman los Baby Boomers, quienes se ubican entre los 35 y 55 años y dentro de sus nuevas metas, está el querer pensionarse saludablemente. ¿Qué es es bienestar? Estas empresas de la industria del bienestar, ofrecen a sus socios potenciales, un estilo de vida saludable, basado en el consumo de sus productos, en la posiblidad de trabajar desde su casa y ser su propio jefe o de usar su tiempo libre para comercializar los productos y por supuesto ganar dinero. Paul Zane Pilzer, autor del libro The Wellness Revolution define "bienestar" como el dinero que gastamos para sentirnos saludables aún sin estar enfermos. Estamos hablando de una industria no para personas que ya están enfermas, sino para aquellas quienes están a punto de inscribirse como enfermos o quienes quieren prevenir una enfermedad. P. Z. Pilzer define la salud como "el siguiente gran acontecimiento del siglo XXI que promete revolucionar nuestras vidas y ofrece oportunidades de acumular una riqueza extraordinaria en los próximos 10 años". La cita con mi ortopedista fue producto de una cirugía de hace más de un año; sin embargo mi rodilla me sigue molestando. Entre la consulta y el tratamiento que me envió, gasté más de ¢70,000 colones (US$144). Me pregunté si este nuevo tratamiento me quitaría el dolor que prácticamente es permanente. ¿O sería mejor probar la rodillera magnética de una de estas empresas del bienestar? Tiene un costo de US$20 y si me funcionaba, ya habría alcanzado uno de los principios que usan estas empresas, me convertiría en un usuario satisfecho, o más bien en un vendedor confiado que puede dar fe de lo que vende? Estas empresas basan su estrategia en un mercadeo uno a uno por alguien que a su vez es usuario. Inician una cadena de miembros y buscan establecer un negocio de distribución no tradicional; apelan a la distribución intelectual. Este mercadeo no usa la distribución física, tampoco la publicidad. La mayoría de las personas que asisten a las charlas de presentación, nunca han escuchado hablar de estos productos. Por ello la distribución intelectual requiere de consumidores que usen los productos que a su vez mejorarán su estado de salud. ¿Privada o pública? No es de extrañarse que ante tal surgimiento de la industria del bienestar, Ilona Kickbusch, en su artículo Perspectivas de la salud, se pregunte: ¿Cómo se percibirá la salud? ¿Como un recurso social, un artículo de consumo o la meta última de la vida? Pareciera que la industria del bienestar se mueve dentro del ámbito privado y se aleja del sector público, la brecha se ensancha y estaríamos limitando la accesibilidad a la prevención de la enfermedad. Es interesante ver cómo la obesidad es común en los niveles socioeconómicos más bajos. Recuerdo las tomas hechas por un canal de televisión que mostraba el incendio que se suscitó en un asentamiento en León XIII hace unos meses. La mayoría de las mujeres que vivían en ese precario, eran obesas, es decir clientes potenciales de varias enfermedades como diabetes y problemas cardiovasculares. ¿Hará esta nueva industria, que el bienestar y salud sea una forma de vida y una prioridad para las personas? o ¿Se convertirá en un negocio competitivo, generador de ingresos para muchas personas que decidan entrar en este mundo y que aún trabajando desde la casa, los tenga despiertos a las 3:00 a.m? |
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