| Archivo | Indicadores | Lun 14 feb, 2005 - Dom 20 feb, 2005 | Escríbanos |
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Análisis | Entidades deben ser cuidadosas al gestionar portafolio de inversiones 2005: año de retos para los bancos José Luis Arce Economista y profesor universitario Se perfila como un período de prudencia crediticia El año 2005 trae consigo retos de gestión importantes para los intermediarios financieros, y en particular, para los bancos comerciales. En este año, las perspectivas macroeconómicas apuntan hacia una economía con menor crecimiento, mayores desequilibrios y presión fiscal sobre los mercados de capitales y, consecuentemente, aumentos en las tasas de interés.
Además, una política monetaria más restrictiva diseñada justamente para contrarrestar parte de la mayor indisciplina prevista en las finanzas públicas. Por otra parte, el entorno político y social no parece ser el más propicio para el emprendimiento empresarial, por lo que no se espera un fuerte gasto de inversión privada que requiera del financiamiento del sistema bancario. Resguardar la calidad En un año con estas características, el crédito directo no debería crecer sustancialmente debido a la reducida demanda, producto de la coyuntura de bajo crecimiento y de las mayores tasas de interés. En este contexto, los bancos comerciales deberán concentrarse quizás, más que en el crecimiento, en resguardar la calidad de sus carteras, debido a que un entorno de menor actividad económica y de bajo crecimiento del ingreso, además de una inflación mayor, puede deteriorar la capacidad de pago de los clientes personales y de los empresariales de las instituciones bancarias. La inestabilidad de la economía -básicamente la inflación y su reflejo sobre los rendimientos nominales en moneda local- seguirán inclinando las preferencias de los sujetos de crédito por el dólar estadounidense. Es difícil pensar que sin menores tasas de inflación durante un período razonable, sea factible una recomposición del crédito hacia la moneda local. Las operaciones de crédito en moneda extranjera seguirán, en consecuencia, siendo predominantes, en especial en la banca privada, e implicarán riesgos asociados con el impacto sobre la capacidad de pago de los deudores que eventualmente tendría una depreciación no esperada del colón o el aumento en el ritmo de ajuste cambiario diario anunciado. Cae capacidad de pago Por otra parte, también en estas carteras, los bancos deberán ser cuidadosos pues el aumento en las tasas de interés en moneda extranjera (en el ámbito mundial y local), así como eventualmente un mayor ritmo de devaluación del colón, podrían implicar una evolución negativa de la capacidad de pago de los deudores. Luego de prolongados períodos con tipos de interés a la baja, cuando estos empiezan a subir, se va reduciendo la capacidad de pago de los deudores -en especial de los que se endeudaron considerablemente durante el período de expansión crediticia y de bajas tasas de interés- pues aumenta el peso del servicio de la deuda. Adicionalmente, el auge que ha mostrado en el pasado el crédito en dólares dirigido a las familias (consumo, tarjetas de crédito y vivienda) limita las posibilidades de crecimiento en estos segmentos durante el 2005, en particular debido al aumento del endeudamiento de las familias y a la ausencia de mecanismos confiables para monitorear estos riesgos (véanse gráficos). En síntesis, 2005 se perfila como un año de prudencia crediticia, debido a la perspectiva de deterioro de los resultados macroeconómicos en cuanto crecimiento y al aumento en los tipos de interés tanto en moneda local como extranjera. Riesgos de mercado Durante la crisis que afectó a la industria de inversión colectiva -fondos de pensiones y de inversión- a mediados del 2004, algunos bancos comerciales acumularon tenencias importantes de instrumentos de renta fija en su balance. Esto como resultado de una estrategia para proporcionar liquidez a sus subsidiarias durante los retiros masivos que siguieron a los ajustes de precios de los activos en el mercado bursátil. Como contrapartida, esas tenencias de deuda se financiaron primordialmente con depósitos de corto plazo que los inversionistas trasladaron a los bancos en busca de un refugio seguro. Esta recomposición de la tenencia de la riqueza financiera aumentó la exposición de la banca comercial al riesgo de mercado, en particular porque en muchos casos alargó la duración de las carteras de inversión y además ensanchó la brecha de duraciones entre activos y pasivos. En un entorno en donde se prevén aumentos en las tasas de interés, esto expone a los bancos comerciales a caídas en el valor de sus activos y en su valor económico. Desgraciadamente, el mercado local no dispone de mecanismos de cobertura para estos riesgos que los bancos puedan utilizar para mitigarlos. En consecuencia, los administradores bancarios deben ser cuidadosos a la hora de gestionar su portafolio de inversiones para no exponerse a pérdidas producto de los cambios en los precios de los activos, y en especial, a variaciones importantes en el valor de mercado del patrimonio de los bancos comerciales. Cambios regulatorios La supervisión prudencial del sector bancario está nuevamente en un ciclo de cambio importante. Los avances en las técnicas de gestión de riesgos financieros y la modernización de los esquemas de supervisión a escala mundial provocarán, en el corto plazo, cambios importantes en la normativa que regula al sector y en las técnicas de supervisión aplicadas en Costa Rica. Los cambios propuestos hasta ahora -todos, sin duda, en la dirección correcta- favorecerán el desarrollo de un sistema bancario más sólido y eficiente, y mejorarán no solo el perfil de riesgo de la banca, sino que su gestión en el mediano plazo. Sin embargo, en el corto plazo, en tanto las instituciones financieras logran ajustarse a las nuevas normas, los cambios tendrán efectos secundarios adversos sobre la rentabilidad y el potencial de crecimiento de los bancos comerciales. Este será sin duda un costo bajo, si se compara con los beneficios que la reducción de la vulnerabilidad del sistema bancario trae consigo, pero debe ser otro elemento que llame a la prudencia durante el 2005. Mayores requerimientos de estimaciones por riesgos de crédito o de capital debido a la incorporación de los riesgos de mercado en la normativa de suficiencia patrimonial, implicarán para los bancos comerciales en el corto plazo, menores posibilidades de crecer en sus actividades crediticias, y requerirán de ajustes para compensar algunas fuentes de ingreso perdidas en las tareas de intermediación o mejorar la eficiencia operativa, con el fin de compensar parte del deterioro en los indicadores de rentabilidad. |
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